29.9.04

Una semana que marcó mi vida...



En diciembre hará un año que recibí un mensaje en el móvil que decía: "mi padre ya se nos ha ido..". Mi buen amigo Ricky me decía que su padre, despues de meses en el hospital no había resistido.
Mi impotencia ante su dolor me invadía y mi reacción: Un gran abrazo, apenas dos palabras salieron de mi boca.. pero el abrazo fue largo y sentido. Y correspondido de igual forma. Alivió mi sensación de inutilidad.

Yo no tenía idea que pasados apenas tres meses, ese mensaje tendría que mandarlo yo..
Es la primera vez que me atrevo a hablar del tema directamente, sin enlazarlo a algo que me recuerda a él, sino hablar de él, de ese día directamente.

Día 8 de marzo de 2004. El día de la mujer trabajadora. Un lunes cualquiera para muchos, incluso para mí.

Sobre las diez de la mañana recibí una llamada de mi padre, todo contento contándome que acababa de desayunar. Había llevado como todos los días a los nietos al cole, e iban él y mi madre a apuntarse al club de jubilados a un viaje que organizaban para visitar Sevilla.

A la una de la tarde me dio una sorpresa de las suyas. Se presentó en mi trabajo con una rosa. "Felicidades, mujer trabajadora", me dijo con una sonrisa. Me dio un abrazo, y me preguntó cómo llevaba la mañana. Yo le contesté: "Bien, liadilla como siempre, papá". Despues me dijo: "esta tarde nos acercamos a tu casa dando un paseo". Nos dimos un beso y se marchó enseguida. Después he pensado muchas veces si no vino a decirme adiós...

Tras marcharse me sentí orgullosa de mi padre y, lo más importante, sentí que él estaba orgulloso de mí.

Dieron las tres en el reloj, pero yo me quedé unos minutos más para terminar unos temas. Cuando iba llegando a casa (hay un diez minutos caminando de mi trabajo a casa), sonó el móvil. Era mi madre. Sonaba llorosa y muy, muy nerviosa diciéndome: "Vente para casa que papá está muy mal".

Me quedé bloqueada. Colgué el teléfono, di media vuelta y fue con paso acelerado hacia allí. Según iba acercándome, la escena se tornaba extraña. Algo pasaba. Una ambulancia en la puerta, un coche de la Guardia Civil, tres o cuatro personas en la puerta del portal y caras serias.

En el pasillo de entrada, más gente, dos guardias y la puerta de mis padres abierta. El corazón se me iba acelerando. Buscaba la cara de mi madre.. La encontré...

Se me abrazó, se echó a llorar... Mi cara era de incredulidad, de espanto, de terror supongo. Rompí a llorar sin querer creer lo que significaba el gesto de mi madre. De mi boca solo salía una palabra: "no"....

Intenté entrar hasta el salón pero no me dejaron. A los pocos minutos mi hermana salió de él, también llorando y diciendo que no lo habían conseguido. Tras diez minutos de intentos por reanimarle, no pudieron hacer nada.. Se había ido...
Todo de pronto se nubló. No veía las caras extrañas. Veía a gente pero me daba igual. Sólo buscaba a mi madre, a mi hermana..

Por más que intentaba serenarme, no podía creerlo. Pero, ¡si había estado hacía apenas un par de horas con él, abrazándole, bromeando!...

Y una pregunta.. repetida y repetida en mi cabeza, machacándome..."¿Por qué?" La rabia y el inconformismo contra lo que había sucedido, lo repentino... No sé, es difícil de explicar. No hay nada ni nadie que te calme el dolor..

El abrigo de la gente fue abrumador. Me venían grandes tantas muestras de cariño.. veía también la tristeza en sus caras. También le querían.. Me reconfortaba..

Y mi amor... mi amor me demostró que estaría siempre a mi lado..

Tres días después, la terrible noticia. Atentado en los trenes de cercanías de Madrid... Sin comentarios.. Terrible. Mi rabia y mi dolor subían de nivel por momentos.. Algún amigo sin localizar hasta pasadas las nueve de la noche... Por fin sonó el teléfono. Estaba en casa..

Dudé de mi resistencia... Pero parece que siempre que crées que no podrás más, estiras otro centímetro esa invisible cinta elástica.. Y no se rompió...

.....

Mi más cálido abrazo para todos aquellos que sufrieron esa semana... para quienes me cobijaron en su abrazo, dándome su aliento para que pudiese levantarme..

Ojalá yo hubiera podido estar al cien por cien dándome en lo que hubiera sido posible ... sí, a vosotros que estabais consternados y tocados por la incomprensible mano del terrorismo gratuito...

Esa semana se me rompió el corazón.. Intento buscar los trozos para recomponerlo.. Sé que no lo conseguiré totalmente..

Pero quizás, con los trocitos de corazón que mi amor me dio y los que los amigos de verdad me regalan, consiga "el corazón más hermoso del mundo"...

Hay un cuento popular precioso titulado así: "El corazón más hermoso del mundo". Un día os lo contaré...


28.9.04

Giratutto 1

Vaya... es difícil enfrentarse a una página en blanco sin caer en el miedo a parecer extremadamente denso e incluso confuso en lo que quieres plasmar. O separar y ordenar las ideas para que se reflejen de la forma más límpida y clara. Que digan lo que realmente quieres.
Teniendo en cuenta el hecho de que ni siquiera sé lo que quiero decir, sólo prima en este instante la voluntad de descorchar la botella que ahora mismo es mi cabeza.
Comenzaré por explicar el porqué del título de mi primer escrito no desterrado al olvido entre mis papeles. Este mismo que leéis ahora.
Tengo la seguridad total de que todas mis vivencias, buenas o malas, siempre han tenido un porqué, siempre han estado relacionadas, y sobre todo, siempre, aunque teñidas de otro color quizás, o con otra cara, otro escenario, has sido repetitivas, afortunada o desafortunadamente según el caso, no siempre con el mismo desenlace...(Continuará..)